«En agosto de 2015 me fui a vivir a Arsèguel, El Baridà, con la idea de Rufaca en la cabeza. La idea recibía entonces el nombre genérico de Proyecto Cadí y había nacido de mis clases con Ivan Garriga los tres años anteriores en el Superior del Liceo»

···· Sergi Vergés

La idea seminal consistía en llevar a la formación de big band estándar la música tradicional del Pirineo, y ya sospeché que no sería un proyecto cualquiera: sería mi primer proyecto personal, el verano que cumplía 50 y después de dos décadas largas escribiendo música para big band. No supe calibrar, sin embargo, la magnitud del viaje que estaba a punto de empezar: con qué fuerza estas melodías se introducirían en mi vida, los cientos de kilómetros que pasearía por la comarca con ellas en la cabeza,

o los que haría en círculos en el comedor de casa, como una fiera enjaulada, al calor de la chimenea. La inspiración, en caso de existir, no es más que compulsión, ya lo decía bien Gil de Biedma.
No calibré el montón de días de frustración absoluta ni los días (menos) de euforia casi narcótica; los libros, discos y conciertos que me alimentarían y, sobre todo, los paisajes y las personas que tenían que llegar y que ahora me conforman para siempre.

El resultado del viaje casi homérico es lo que ahora tiene usted en sus manos. Escuchando el disco, pienso, como Cortázar, que estos arreglos merecen estar juntos porque del desencanto de cada uno de ellos creció la voluntad del siguiente. Y también pienso en ese hombre que hablaba Borges, que se propone la tarea de dibujar el mundo y un día descubre que aquel paciente laberinto de líneas trazan la imagen de su cara. Reconozco mi cara en toda esta música: mis referentes, mis obsesiones, las cosas que me enamoran. No sé si todo es jazz o es folk, la taxonomía musical me interesa más bien poco: es sólo un punto de vista sobre el mundo musical que ahora me rodea, una mirada subjetiva pero apasionada. Me paso la vida enseñando que la pasión es la única aproximación honesta a mi oficio, y que toda esa pasión que invierters acaba impregnando la música y, de una manera u otra, acaba por transmitirse. Espero no ir errado y que este disco abone mi tesis «. Una big band de raíces (27 músicos en directo!)

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